Anatomia de Grey [11ª entrega]
TV,Series,Peliculas & Libros | 22 de Abril del 2006 | 172 lecturas

Después de una cuidadosa consideración y muchas noches de insomnio aquí está lo que he decidido. No hay cosas de adultos. Progresamos. Nos marchamos. Nos alejamos de nuestros familiares y hacemos nuestra propia vida.
Pero las inseguridades básicas, los miedos básicos y todas esas viejas heridas que crecen con nosotros y justo cuando pensamos que la vida y las circunstancias nos habían obligado de verdad de una vez y para siempre a ser un adulto…
Nos hacemos más grandes, nos hacemos más altos, nos hacemos más viejos… Pero… la mayoría del tiempo seguimos siendo una pandilla de niños, Corriendo por todo el patio, intentando desesperadamente integrarse.
He oído que es posible crecer. Sólo que nunca hemos conocido a nadie que lo haga.
Sin padres a los que desafiar rompemos las reglas que creamos para nosotros mismos.
Tenemos pataletas cuando las cosas no van como queremos. Susurramos secretos con nuestros mejores amigos en la oscuridad…
Buscamos consuelo donde podamos encontrarlo. Y deseamos… en contra de toda lógica, en contra de toda experiencia.
Como niños… nunca dejaremos de desear.
Vale, pues, a veces, incluso los mejores toma decisiones precipitadas… malas decisiones, decisiones de las que sabemos bien que nos vamos a arrepentir al momento…al minuto…especialmente a la mañana siguiente. O sea, quizá no arrepentirse arrepentirse, tal cual.
Nos molestamos en pensarlo. Pero aún así… algo dentro de nosotros decide hacer una locura, algo que sabemos que probablemente se dará la vuelta y nos morderá el culo… De todos modos, lo hacemos.
Lo que digo es que… se recoge lo que se siembra.
Lo que va, vuelve.
Es el karma,
y aunque lo cortes… el karma apesta.
De una forma u otra, nuestro karma… nos dejará enfrentarnos a nosotros mismos. Podemos mirar a nuestro karma a los ojos o podemos esperar a acercarnos sigilosamente por detrás. De una forma u otra, nuestro karma termina encontrándonos siempre.
Y la verdad es, que como cirujanos… tenemos más oportunidades que los demás de tener el equilibrio a nuestro favor.
No importa cuánto lo intentemos… no podemos escapar de nuestro karma.
Nos sigue hasta casa.
Supongo que no podemos quejarnos del karma.
No es injusto. No es inesperado. Sólo… iguala la puntuación. E incluso cuando vamos a hacer algo que sabemos que tentará al karma a mordernos en el culo, bueno, es evidente que… lo hacemos de todos modos.
Sobre mí



Dejar un comentario