Premios Principe de Asturias 2009

Intimo & personal | 24 de Octubre del 2009 | 462 lecturas

Trescientos sesenta y cuatro dias despues aqui estoy esta vez :) (2008), con una nueva edición de los premios Principe de Asturias. La verdad es que esperaba un discurso, grandioso, de Norman Foster pero ni grandiosos ni malo.. no tuvo la oportunidad, una verdadera lastima no poder disfrutar de la vision del mundo de ese hombre plasmado en un discurso.

Con puntualidad britanica empezo la gala que quedo impecable como siempre adornada con la simpatia de Yelena Isinbayeva y los expresivos Martin Cooper y Raymond Samuel Tomlinson, Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica. Aunque tal vez con un pequeño detalle como el traductor de Sr. Ismaíl Kadaré, supongo que sera dificil encontrar un traductor de Albanes que pueda seguir el ritmo del Sr. Ismail. Para televison iba demasiado rapido y un poco mal.

Transcripciones de los discursos gracias a elmundo.es

Sr. Klaus Wowereit. Alcalde Ciudad de Berlín. Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2009

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Ya se sabe que la fe en un futuro mejor es capaz de mover montañas y de ella nació mucha confianza que dio alas a las berlinesas y berlineses para vencer los problemas de la unificación. El muro había cortado la vena vital de Berlín.

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La concesión del Premio Príncipe de Asturias de la Concordia es un acicate para nosotros de continuar por este camino. El jurado ha valorado los esfuerzos de Berlín de ”construir un nudo de la concordia en el corazón de Alemania y Europa que contribuye al entendimiento, la convivencia, la justicia, la paz y la libertad en el mundo”.

La directora general de la OMS, Margaret Chan, ha sido la encargada de recoger el Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional 2009.

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Al conceder este prestigioso premio Principe de Asturias de Cooperación Internacional a la Organización Mundial de la Salud, la Fundación Príncipe de Asturias honra dos principios que han guiado de forma sistemática la labor de la OMS: el valor intrínseco de la salud para todas las personas y la importancia de la cooperación internacional para alcanzar beneficios sanitarios. Los dos van de la mano. La salud es la esencia misma de nuestra humanidad común. Es parte de nuestra naturaleza humana valorar y desear tener una buena salud. Y conviene a todas las naciones construir un entendimiento común de las amenazas e impulsar la buena voluntad a la hora de buscar y compartir soluciones.

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El compromiso para con los principios de equidad y justicia social estaba presente desde el principio. Este es el núcleo del imperativo moral y ético de trabajar conjuntamente por la salud, por mejorar la vida de las personas más desamparadas. A nadie le debería ser negado por razones injustas, incluidas aquellas de causa económica o social, el acceso a una atención sanitaria que salva vidas. La necesidad de la cooperación internacional en cuestiones de salud se torna aún más importante bajo las condiciones del siglo XXI. En un momento de interdependencia radicalmente acrecentada entre naciones, los problemas de salud están siendo determinados, por todas partes, por las mismas fuerzas poderosas, creando amenazas universales.

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Los cambios en la forma en que la humanidad habita el planeta han impulsado la aparición de enfermedades nuevas y acelerado su propagación internacional.

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Los avances en la medicina se han acelerado, pero han dejado de lado, a demasiadas personas.

Sr. Ismaíl Kadaré. Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2009

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Ha habido y continúa habiendo dos ideas radicalmente contrarias acerca de la literatura. Una, antigua, un tanto ingenua, creía que la literatura, como el resto de las artes, era capaz de producir milagros para el mundo; la otra idea, moderna, por consiguiente en modo alguno ingenua, que la literatura y el arte no sirven a nadie excepto a sí mismas. En estas dos ideas, la verdad y la no verdad se encuentran mezcladas. No obstante, como hombre del arte que soy, yo me inclino a creer en milagros.

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La independencia de la literatura y las artes es un proceso en desarrollo. Resulta difícil que nuestra mente capte sus verdaderas proporciones. Acostumbrados a la independencia referida principalmente a los Estados, las naciones e incluso los individuos humanos, encontramos dificultades para llegar más lejos. Llegar más lejos significa comprender que la no dependencia del arte no es cuestión de lujo, un deseo de perfeccionar el arte mismo. Es un condicionante objetivo, es decir obligado. De lo contrario, ese universo paralelo no se sostendría en pie. Hace tiempo que se hubiera derrumbado.

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La concepción, como decía, es antigua. También es de antiguo conocida la expresión “república de las letras”. La inclinación a ver la literatura, por supuesto como un mundo espiritual, pero asimismo con atributos materiales: espacio, tiempo, movimiento, es de sobra conocida, aunque eso no basta. La aceptamos como un mundo paralelo referencial pero, cuando llega la hora de alcanzar una visión completa de ella, a nuestra mente estrecha, conformista, se le plantean problemas para aceptar el paralelismo, la verdadera independencia por tanto. Decimos independiente y de inmediato nuestro viejo instinto nos empuja a lo contrario. No somos capaces de evitar la idea de que el arte, si bien puede no depender de los Estados, las doctrinas, la moda, depende sin embargo de algo. Y enseguida pensamos en nuestro mundo real, dicho de otro modo en nuestra propia vida. La idea de que la literatura depende de la vida es ya casi oficial a nivel planetario.

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Yo plantearía una pregunta que ya en sí misma resulta herética: ¿es esto verdad? La respuesta, por el momento, necesariamente ha de ser de doble sentido: no puede descartarse que el arte mantenga vínculos con la vida, aunque sólo parcialmente.

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Permitidme que, en la parte final de mi discurso, explique muy brevemente esta medio herejía. Una vez aceptamos que el de la literatura y las artes es un mundo paralelo, referencial, ya hemos admitido también que es un mundo rival. Y en consecuencia, dado que la rivalidad conduce de forma habitual al conflicto, lo queramos o no habremos de admitir que entre esos dos mundos, el de la vida y el del arte, habrá conflicto.
Y conflicto hay. En ocasiones declarado, otras velado. El mundo real posee sus propias armas contra el arte en ese enfrentamiento: la censura, las doctrinas, las cárceles. Así como también el arte dispone de sus medios, sus fortalezas, sus herramientas, en fin sus armas, la mayor parte secretas. El mundo real resulta ser a veces implacable, despiadado.

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Como puede verse, la independencia de la literatura y del arte se torna cada vez más difícil. No obstante, nosotros los escritores estamos convencidos de que el arte no alzará nunca la bandera de la capitulación. Ya que he mencionado esta entristecedora palabra, creo que debo regresar de nuevo a la visión de los dos mundos situados frente a frente a la espera de una victoria: la del mundo real o la del arte. Desde luego, existen muchas diferencias entre ellos, pero hay una de dimensión colosal que se sitúa por encima de todas las demás. Es la siguiente: mientras que, en su conflicto con el arte, el mundo real llega a tal extremo de furor como para precipitarse a destruirlo, en ningún caso, lo repito, en ningún caso la literatura y el arte atacan al mundo real con intención de dañarlo, sino que, por el contrario, pugnan por tornarlo más bello, más habitable. Es una diferencia absoluta entre ambos. Y en tal caso esa diferencia no viene a constituir sino la más sublime confirmación de la verdadera independencia del arte.

Su alteza real Don Felipe de Borbón. Principe de Asturias

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Un mundo en constante transformación, en el que la sociedad industrial que hemos conocido va dando paso a la sociedad de la comunicación y el conocimiento; en el que los avances científicos y tecnológicos se suceden continuamente, situándonos en una nueva era; un mundo en el que la educación ya no es sólo un derecho fundamental de la persona sino también una exigencia imprescindible para acceder al mercado de trabajo y fundamento del éxito colectivo de las Naciones.

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Seguimos asistiendo a un desarrollo imparable de la globalización, que afecta y condiciona aspectos sustanciales de nuestra vida, como nuestra salud, nuestra seguridad, nuestro entorno natural y nuestra convivencia en la diversidad de lenguas, culturas y religiones. Un mundo en transformación, en fin, en el que ya no es posible un orden económico internacional estable y próspero sin valores que lo inspiren y en los que se fundamente y sin una decidida cooperación entre los Estados.

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…de las mayores esperanzas y también los mayores logros nacen de las más grandes dificultades.
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Para ello, debemos aplicar a esa tarea (superar multiples retos) lo mejor de nosotros mismos. Llevemos a cabo una reflexión colectiva, sincera y profunda, sobre nuestros desafíos y prioridades, nuestras fortalezas y nuestras debilidades. Hagamos ese camino sin esperar que sean otros los que resuelvan lo que a nosotros nos corresponde afrontar y volquemos, en ese gran esfuerzo individual y colectivo, toda nuestra capacidad de emprender, de imaginar y de innovar. Sin miedo y con la mirada puesta en el futuro, conscientes, como se ha dicho, de que “el presente es sólo un instante del pasado”; apoyémonos en los valores imperecederos que aquí tantas veces hemos proclamado: el esfuerzo y el sacrificio, la tolerancia y el respeto mutuo; el saber y la cultura; el compromiso solidario.

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Trabajemos, en fin, cohesionados, codo con codo y hombro con hombro, con espíritu constructivo, con confianza e ilusión. Y forjaremos así una esperanzadora voluntad compartida en la que, salvando las legítimas diferencias, prevalezca la generosidad, el sentido de la responsabilidad y por encima de todo, el interés general.

Fotografias

La princesa de Asturias impresionante como siempre (J.L.Cereijido / EFE):

Foto de grupo a la entrada (Ballesteros / EFE):

Adivinad lo que mas esta siendo comentado… xD (J.L.Cereijido / EFE)

Fotos gracias a la 20minutos.es