Amin Maalouf – Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2010

Este es el segundo discurso que ha valido la pena recalcar de la ceremonia de este año.

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De esta diversidad del mundo, de esta extraordinaria diversidad que es hoy en día característica de todas las sociedades humanas, todos cantamos a veces las alabanzas; pero también nos hace padecer a todos a veces. Porque es manantial de riqueza para nuestros países, pero lo es también de tensiones. Las naciones que se asientan en los cimientos de la diversidad étnica y la inmigración se hallan entre las más dinámicas del planeta, y basta con mirar la otra orilla del Atlántico para convencerse de ello. Pero a este dinamismo lo acompañan con frecuencia trastornos, discriminaciones, odio y violencia.

La diversidad en sí misma no es ni una bendición ni una maldición. Es sencillamente una realidad, algo de lo que se puede dejar constancia. El mundo es un mosaico de incontables matices y nuestros países, nuestras provincias, nuestras ciudades irán siendo cada vez más a imagen y semejanza del mundo. La que importa no es saber si podremos vivir juntos pese a las diferencias de color, de lengua o de creencias; lo que importa es saber cómo vivir juntos, cómo convertir nuestra diversidad en provecho y no en calamidad.

Vivir juntos no es algo que les salga de dentro a los hombres; la reacción espontánea suele ser la de rechazar al otro. Para superar ese rechazo es precisa una labor prolongada de educación cívica. Hay que repetirles incansablemente a éstos y a aquéllos que la identidad de un país no es una página en blanco, en la que se pueda escribir lo que sea, ni una página ya escrita e impresa. Es una página que estamos escribiendo; existe un patrimonio común —instituciones, valores, tradiciones, una forma de vivir— que todos y cada uno profesamos; pero también debemos todos sentirnos libres de aportarle nuestra contribución a tenor de nuestros propios talentos y de nuestras propias sensibilidades. Asentar este mensaje en las mentes es hoy, desde mi punto de vista, tarea prioritaria de quienes pertenecen al ámbito de la cultura.
La cultura no es un lujo que podamos permitirnos sólo en las épocas faustas. Su misión es formular las preguntas esenciales. ¿Quiénes somos? ¿Dónde vamos? ¿Qué pretendemos construir? ¿Qué sociedad? ¿Qué civilización? ¿Y basadas en qué valores? ¿Cómo usar los recursos gigantescos que nos brinda la ciencia? ¿Cómo convertirlos en herramientas delibertad y no deservidumbre?

Este papel de la cultura es aún más crucial en épocas descarriadas. Y la nuestra es una época descarriada. Si nos descuidamos, este siglo recién empezado será un siglo de retroceso ético; lo digo con pena, pero no lo digo a la ligera. Será un siglo de progresos científicos y tecnológicos, no cabe duda. Pero será también un siglo de retroceso ético. Se recrudecen las afirmaciones identitarias, violentas en muchísimas ocasiones y, en muchísimas ocasiones, retrógradas; se debilita la solidaridad entre naciones y dentro de las naciones; pierde fuelle el sueño europeo; se erosionan los valores democráticos; se recurre con excesiva frecuencia a las operaciones militares y a los estados de excepción… Abundan los síntomas. Ante este retroceso incipiente, no tenemos derecho a resignarnos ni a cederle el paso a la desesperación. Hoy en día lo que honra a la literatura y lo que nos honra a todos es el intento de entender las complejidades de nuestra época y de imaginar soluciones para que sea posible seguir viviendo en nuestro mundo. No tenemos un planeta de recambio, sólo tenemos esta veterana Tierra, y es deber nuestro protegerla y hacerla armoniosa y humana.

Traducción de M.ª Teresa Gallego Urrutia

Extracto del discurso de Amin Maalouf – Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2010

Oviedo, 22 de octubre de 2010


Zygmunt Bauman – Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2010

Aunque hace ya algunas semanas de la ceremoria y tenia ahi parados los discursos parados… hasta hoy no he podido leerlos con tranquilidad, cosa que me gusta hacer desde hace algunos años. Solo cabe rescatar dos de ellos, uno de ellos este.
El del Principe de Asturias este años no me ha gustado.

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…España, la tierra de Miguel de Cervantes Saavedra, autor de la novela más grande jamás escrita, pero también, a través de esa novela, padre fundador de las humanidades. Cervantes fue el primero en conseguir lo que todos los que trabajamos en las humanidades intentamos con desigual acierto y dentro de nuestras limitadas posibilidades. Tal como lo expresó otro novelista, Milan Kundera, Cervantes envió a Don Quijote a hacer pedazos los velos hechos con remiendos de mitos, máscaras, estereotipos, prejuicios e interpretaciones previas; velos que ocultan el mundo que habitamos y que intentamos comprender.

Pero estamos destinados a luchar en vano mientras el velo no se alce o se desgarre. Don Quijote no fue conquistador, fue conquistado. Pero en su derrota, tal como nos enseñó Cervantes, demostró que «la única cosa que nos queda frente a esa ineludible derrota que se llama vida es intentar comprenderla». Eso fue el gran descubrimiento sin parangón de Miguel de Cervantes; una vez hecho, jamás se puede olvidar.

Todos los que trabajamos en las humanidades seguimos el camino abierto por ese descubrimiento. Estamos aquí gracias a Cervantes. Hacer pedazos el velo, comprender la vida… ¿Qué significa esto?
Nosotros, humanos, preferiríamos habitar un mundo ordenado, limpio y transparente donde el bien y el mal, la belleza y la fealdad, la verdad y la mentira estén nítidamente separados entre sí y donde jamás se entremezclen, para poder estar seguros de cómo son las cosas, hacia dónde ir y cómo proceder. Soñamos con un mundo donde las valoraciones puedan hacerse y las decisiones puedan tomarse sin la ardua tarea de intentar comprender. De este sueño nuestro nacen las ideologías, esos densos velos que hacen que miremos sin llegar a ver.

Es a esta inclinación incapacitadora nuestra a la que Étienne de la Boétie denominó «servidumbre voluntaria». Y fue el camino de salida que nos aleja de esa servidumbre el que Cervantes abrió para que pudiésemos seguirlo, presentando el mundo en toda su desnuda, incómoda, pero liberadora realidad: la realidad de una multitud de significados y una irremediable escasez de verdades absolutas.

Es en dicho mundo, en un mundo donde la única certeza es la certeza de la incertidumbre, en el que estamos destinados a intentar, una y otra vez y siempre de forma inconclusa, comprendernos a nosotros mismos y comprender a los demás, destinados a comunicar y de ese modo, a vivir el uno con y para el otro.
Esa es la tarea en la cual las humanidades intentan ayudar a nuestros conciudadanos; al menos, es lo que deberían estar intentando.

Extracto del discurso de Zygmunt Bauman – Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2010

Oviedo, 22 de octubre de 2010


Premios Principe de Asturias 2009

Trescientos sesenta y cuatro dias despues aqui estoy esta vez :) (2008), con una nueva edición de los premios Principe de Asturias. La verdad es que esperaba un discurso, grandioso, de Norman Foster pero ni grandiosos ni malo.. no tuvo la oportunidad, una verdadera lastima no poder disfrutar de la vision del mundo de ese hombre plasmado en un discurso.

Con puntualidad britanica empezo la gala que quedo impecable como siempre adornada con la simpatia de Yelena Isinbayeva y los expresivos Martin Cooper y Raymond Samuel Tomlinson, Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica. Aunque tal vez con un pequeño detalle como el traductor de Sr. Ismaíl Kadaré, supongo que sera dificil encontrar un traductor de Albanes que pueda seguir el ritmo del Sr. Ismail. Para televison iba demasiado rapido y un poco mal.

Transcripciones de los discursos gracias a elmundo.es

Sr. Klaus Wowereit. Alcalde Ciudad de Berlín. Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2009

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Ya se sabe que la fe en un futuro mejor es capaz de mover montañas y de ella nació mucha confianza que dio alas a las berlinesas y berlineses para vencer los problemas de la unificación. El muro había cortado la vena vital de Berlín.

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La concesión del Premio Príncipe de Asturias de la Concordia es un acicate para nosotros de continuar por este camino. El jurado ha valorado los esfuerzos de Berlín de ”construir un nudo de la concordia en el corazón de Alemania y Europa que contribuye al entendimiento, la convivencia, la justicia, la paz y la libertad en el mundo”.

La directora general de la OMS, Margaret Chan, ha sido la encargada de recoger el Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional 2009.

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Al conceder este prestigioso premio Principe de Asturias de Cooperación Internacional a la Organización Mundial de la Salud, la Fundación Príncipe de Asturias honra dos principios que han guiado de forma sistemática la labor de la OMS: el valor intrínseco de la salud para todas las personas y la importancia de la cooperación internacional para alcanzar beneficios sanitarios. Los dos van de la mano. La salud es la esencia misma de nuestra humanidad común. Es parte de nuestra naturaleza humana valorar y desear tener una buena salud. Y conviene a todas las naciones construir un entendimiento común de las amenazas e impulsar la buena voluntad a la hora de buscar y compartir soluciones.

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El compromiso para con los principios de equidad y justicia social estaba presente desde el principio. Este es el núcleo del imperativo moral y ético de trabajar conjuntamente por la salud, por mejorar la vida de las personas más desamparadas. A nadie le debería ser negado por razones injustas, incluidas aquellas de causa económica o social, el acceso a una atención sanitaria que salva vidas. La necesidad de la cooperación internacional en cuestiones de salud se torna aún más importante bajo las condiciones del siglo XXI. En un momento de interdependencia radicalmente acrecentada entre naciones, los problemas de salud están siendo determinados, por todas partes, por las mismas fuerzas poderosas, creando amenazas universales.

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Los cambios en la forma en que la humanidad habita el planeta han impulsado la aparición de enfermedades nuevas y acelerado su propagación internacional.

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Los avances en la medicina se han acelerado, pero han dejado de lado, a demasiadas personas.

Sr. Ismaíl Kadaré. Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2009

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Ha habido y continúa habiendo dos ideas radicalmente contrarias acerca de la literatura. Una, antigua, un tanto ingenua, creía que la literatura, como el resto de las artes, era capaz de producir milagros para el mundo; la otra idea, moderna, por consiguiente en modo alguno ingenua, que la literatura y el arte no sirven a nadie excepto a sí mismas. En estas dos ideas, la verdad y la no verdad se encuentran mezcladas. No obstante, como hombre del arte que soy, yo me inclino a creer en milagros.

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La independencia de la literatura y las artes es un proceso en desarrollo. Resulta difícil que nuestra mente capte sus verdaderas proporciones. Acostumbrados a la independencia referida principalmente a los Estados, las naciones e incluso los individuos humanos, encontramos dificultades para llegar más lejos. Llegar más lejos significa comprender que la no dependencia del arte no es cuestión de lujo, un deseo de perfeccionar el arte mismo. Es un condicionante objetivo, es decir obligado. De lo contrario, ese universo paralelo no se sostendría en pie. Hace tiempo que se hubiera derrumbado.

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La concepción, como decía, es antigua. También es de antiguo conocida la expresión “república de las letras”. La inclinación a ver la literatura, por supuesto como un mundo espiritual, pero asimismo con atributos materiales: espacio, tiempo, movimiento, es de sobra conocida, aunque eso no basta. La aceptamos como un mundo paralelo referencial pero, cuando llega la hora de alcanzar una visión completa de ella, a nuestra mente estrecha, conformista, se le plantean problemas para aceptar el paralelismo, la verdadera independencia por tanto. Decimos independiente y de inmediato nuestro viejo instinto nos empuja a lo contrario. No somos capaces de evitar la idea de que el arte, si bien puede no depender de los Estados, las doctrinas, la moda, depende sin embargo de algo. Y enseguida pensamos en nuestro mundo real, dicho de otro modo en nuestra propia vida. La idea de que la literatura depende de la vida es ya casi oficial a nivel planetario.

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Yo plantearía una pregunta que ya en sí misma resulta herética: ¿es esto verdad? La respuesta, por el momento, necesariamente ha de ser de doble sentido: no puede descartarse que el arte mantenga vínculos con la vida, aunque sólo parcialmente.

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Permitidme que, en la parte final de mi discurso, explique muy brevemente esta medio herejía. Una vez aceptamos que el de la literatura y las artes es un mundo paralelo, referencial, ya hemos admitido también que es un mundo rival. Y en consecuencia, dado que la rivalidad conduce de forma habitual al conflicto, lo queramos o no habremos de admitir que entre esos dos mundos, el de la vida y el del arte, habrá conflicto.
Y conflicto hay. En ocasiones declarado, otras velado. El mundo real posee sus propias armas contra el arte en ese enfrentamiento: la censura, las doctrinas, las cárceles. Así como también el arte dispone de sus medios, sus fortalezas, sus herramientas, en fin sus armas, la mayor parte secretas. El mundo real resulta ser a veces implacable, despiadado.

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Como puede verse, la independencia de la literatura y del arte se torna cada vez más difícil. No obstante, nosotros los escritores estamos convencidos de que el arte no alzará nunca la bandera de la capitulación. Ya que he mencionado esta entristecedora palabra, creo que debo regresar de nuevo a la visión de los dos mundos situados frente a frente a la espera de una victoria: la del mundo real o la del arte. Desde luego, existen muchas diferencias entre ellos, pero hay una de dimensión colosal que se sitúa por encima de todas las demás. Es la siguiente: mientras que, en su conflicto con el arte, el mundo real llega a tal extremo de furor como para precipitarse a destruirlo, en ningún caso, lo repito, en ningún caso la literatura y el arte atacan al mundo real con intención de dañarlo, sino que, por el contrario, pugnan por tornarlo más bello, más habitable. Es una diferencia absoluta entre ambos. Y en tal caso esa diferencia no viene a constituir sino la más sublime confirmación de la verdadera independencia del arte.

Su alteza real Don Felipe de Borbón. Principe de Asturias

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Un mundo en constante transformación, en el que la sociedad industrial que hemos conocido va dando paso a la sociedad de la comunicación y el conocimiento; en el que los avances científicos y tecnológicos se suceden continuamente, situándonos en una nueva era; un mundo en el que la educación ya no es sólo un derecho fundamental de la persona sino también una exigencia imprescindible para acceder al mercado de trabajo y fundamento del éxito colectivo de las Naciones.

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Seguimos asistiendo a un desarrollo imparable de la globalización, que afecta y condiciona aspectos sustanciales de nuestra vida, como nuestra salud, nuestra seguridad, nuestro entorno natural y nuestra convivencia en la diversidad de lenguas, culturas y religiones. Un mundo en transformación, en fin, en el que ya no es posible un orden económico internacional estable y próspero sin valores que lo inspiren y en los que se fundamente y sin una decidida cooperación entre los Estados.

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…de las mayores esperanzas y también los mayores logros nacen de las más grandes dificultades.
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Para ello, debemos aplicar a esa tarea (superar multiples retos) lo mejor de nosotros mismos. Llevemos a cabo una reflexión colectiva, sincera y profunda, sobre nuestros desafíos y prioridades, nuestras fortalezas y nuestras debilidades. Hagamos ese camino sin esperar que sean otros los que resuelvan lo que a nosotros nos corresponde afrontar y volquemos, en ese gran esfuerzo individual y colectivo, toda nuestra capacidad de emprender, de imaginar y de innovar. Sin miedo y con la mirada puesta en el futuro, conscientes, como se ha dicho, de que “el presente es sólo un instante del pasado”; apoyémonos en los valores imperecederos que aquí tantas veces hemos proclamado: el esfuerzo y el sacrificio, la tolerancia y el respeto mutuo; el saber y la cultura; el compromiso solidario.

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Trabajemos, en fin, cohesionados, codo con codo y hombro con hombro, con espíritu constructivo, con confianza e ilusión. Y forjaremos así una esperanzadora voluntad compartida en la que, salvando las legítimas diferencias, prevalezca la generosidad, el sentido de la responsabilidad y por encima de todo, el interés general.

Fotografias

La princesa de Asturias impresionante como siempre (J.L.Cereijido / EFE):

Foto de grupo a la entrada (Ballesteros / EFE):

Adivinad lo que mas esta siendo comentado… xD (J.L.Cereijido / EFE)

Fotos gracias a la 20minutos.es


Premios Principe de Asturias 2008

Suelo tener por constumbre seguir anualmente la entrega de los Premios Principe de Asturias por TV y la verdad es que este año me han encantado, sobretodo por los discursos de los premiados. Siempre han sido buenos pero los de este año han sobresalido sobre los demas. Tanto el de Ingrid Betancourt que bueno no las tenia todas con esta mujer… no me atraia y tras su discurso, que se ha centrado demasiado con los secuestrados, me han convencido el porque de la concesion del premio a su persona. Como Margaret Atwwod, candidata al nobel.
Aqui podeis leer algunas frases y en los enlaces de abajo las transcripciones completas.

… la escritura es un arte de las emociones. En una era de especialización, sólo el arte puede mostrarnos la totalidad del ser humano en sus muchas variantes.

Margaret Atwood. Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2008.

Ser civilizado significa ser capaz de reconocer plenamente la humanidad de los otros, aunque tengan rostros y hábitos distintos a los nuestros; saber ponerse en su lugar y mirarnos a nosotros mismos como desde fuera.

Tvetan Todorov. Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 2008.

Es claro que nuestro mundo debe cambiar y que cada uno de nosotros debe romper la maldición de su propia indiferencia.

Ingrid Betancourt. Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2008.

Los seres humanos no podemos vivir sin libertad. Sobrevivimos sin ella, pero no vivimos con plenitud.

Su majestad el Principe de Asturias

Transcripciones completas de los discursos [gracias a elmundo.es] en PDF: Todorov | Betancourt | Atwood | Príncipe

P.D. A destacar como siempre el vestido de la princesa de asturias, con un porte impecable. (Fotografia de AFP Photo / Miguel Riopa)